Oh! Gloria! Otello fu. Es lo que puede decir tranquilo, el
tenor norteamericano Gregory Kunde. El
sueño de casi todos los tenores, por fin lo ha cumplido. El sueño de cantar el
Otello verdiano, y salir indemne de la empresa. Y convertirse en el ¿único? Tenor
en cantar el Otello de Rossini y el de Verdi.
Si hiciéramos una encuesta entre tenores, el moro de
Venezia, sin ninguna duda, sería el papel con el que todos sueñan con
interpretar, dejando a un lado las características vocales de cada uno. Unos lo
intentaron y se pensó que su carrera terminaría ahí (Plácido Domingo), otros se
dieron el “capricho” de cantarlo al
final de su carrera con resultados bastante mediocres como Di Stefano o
anecdóticos como Pavarotti; y alguno como Bergonzi, al final desistió
(también en el ocaso de su carrera).E incluso, tenemos el caso de barítonos que
también dejaron el papel de Iago, para interpretar al moro, como el chileno Ramón
Vinay. Quizás, el que hubiera logrado un Otello más que interesante, como
Corelli, fue inteligente y no lo hizo.
Y es que el atractivo de Otello no lo puede negar nadie,
pero su dureza tampoco. Escrito para un tenor dramático, como lo fue Mario del
Monaco en la segunda mitad del S. XX,
con un centro poderoso y graves, resistencia vocal y capacidad para
sobrepasar una gran orquesta, apenas existen. Ese es el motivo por el que
tenores, desde líricos a spintos, se hayan animado a cantar el papel.
Si nos fijamos en la lista de grandes tenores anterior,
Pavarotti, Di Stefano y Bergonzi, estos abordaron el papel en el ocaso de sus carreras,
como podría decirse que ha hecho Kunde. Aunque en realidad, el tenor
norteamericano está viviendo una “segunda juventud”, obteniendo la popularidad
y reconocimiento que quizás, no tuvo cuando era un joven tenor lírico-ligero
belcantista. Después de superar un
cáncer y de interpretar papeles de baritenor (cosa que no es), volvió a los
principales teatros, ofreciendo
grandísimas interpretaciones de personajes tan difíciles como Guillermo Tell
(probablemente el mejor Arnoldo del momento). Pero también ha ido ampliando su
repertorio: Norma, Benevenuto Cellini, La Damnation de Faust, Les
Troyen, I Vespri Siciliani…
El penúltimo personaje que ha añadido ha sido el Riccardo
de Un Ballo in Maschera (que la verdad, fue bastante mediocre) y parece que
tras el Otello, quiere encaminar lo que le queda de carrera, hacia Verdi (La
Forza del Destino, Luisa Miller, Il Trovatore). Y digo bien con lo de “lo que
le queda de carrera”, porque es la sensación que tengo: un tenor que está de
vuelta de todo, con 60 años, que está disfrutando sobre el escenario y que se
va a dedicar a cantar, lo que le apetece. Algo parecido a lo que está haciendo
Plácido Domingo, sólo que a Domingo, en la actualidad, la voz no le permite
cantar casi ningún papel de tenor y de ahí que cante papeles de barítono.
Pero volvamos a Kunde y a Otello. Ha decidido cantarlo en Venezia, un teatro no
demasiado grande (primer punto a su favor) y abordarlo de forma distinta a lo
que hizo con Riccardo de Ballo in Maschera. Si con Riccardo “mantuvo”, la
impostación habitual en él, con Otello, bajó la emisión consiguiendo un centro
poco normal en él. El peligro estaba en cómo realizaría el pasaje al tener que
tirar más de la voz para hacer el giro, pero sorprendentemente, la voz giraba
bien (otro punto a su favor) y de ahí, al agudo sin problemas. A partir de aquí a construir el personaje,
jugando sus bazas en las partes más líricas como el dúo con Desdemona (Già
nella notte densa),línea de canto, limpieza de fraseo y su clara dicción (lo
cual es mucho, teniendo en cuenta lo que se escucha en los teatros…)
Pero Otello tiene partes dramáticas, desde el acto segundo,
donde el moro de Kunde hace aguas.
Porque ese centro no es el del dramático que se requiere, lastrando a la
interpretación en intensidad, rotundidad y fuerza dramática, además de comenzar
la fatiga con la que se tiene que enfrentar.
Tiene que lidiar con pasajes épicos, donde es necesario squillo, donde la
voz de Kunde no llega.
A pesar de ello, el tenor logró terminar no demasiado fatigado y con un resultado muy por encima de cualquier tenor actual que aborda éste papel verdiano (como Cura, Antonenko…) y que le convierte (desconozco si tras las funciones de Venezia, seguirá cantándolo) en la primera opción de ese grupo de tenores que cantan Otello. Si bien es cierto que, para mi, está lejos de ser un buen Otello.
No pudimos disfrutar de la retransmisión televisiva de estas Visperas, desde fuera de Italia, pero ahí estaba la radio.
Cuatro pinceladas de lo escuchado ayer, que no tengo mucho tiempo: Kunde no tuvo su noche, puesto que la voz, desde la zona del paso hacia arriba, no le iba. Por ej, dio un falsetone para coronar la siciliana del último acto. Me hubiera gustado escuchar a Sondra, pero al final canceló debido a un resfriado, que ya le perjudicó en la noche de estreno. La sustituyó Maria Agresta, que cumplió como Elena, con momentos muy buenos, combinados con otros en los que la voz careció de apoyo y algún que otro problema de fiato. Franco Vassallo, es malo y punto (y creo que ni ha nacido en España, ni tiene nacionalidad española). Ildar Abdrazakov, se marcó un un fantástico Procida, con un gran "Oh tu Palermo". Pero lo mejor de la noche fue la orquesta y la dirección. ¡Por fin una representación de una ópera de Verdi, que suena a Verdi! Grandísima la dirección de Noseda.
La duchessa Elena Maria Agraste
Arrigo, giovane siciliano Gregory Kunde
Guido di Monforte Franco Vassallo
Giovanni da Procida Ildar Abdrazakov
Il sire di Bethune Dario Russo
Il Conte Vaudemont Dario Russo
Ninetta Giovanna Lanza
Danieli Matthias Stier
Tebaldo Cristiano Olivieri
Roberto Seth Mease Carico
Manfredo Roberto Guenno
Orchestra e Coro del Teatro Regio
direttore d'orchestra Gianandrea Noseda
maestro del coro Claudio Fenoglio
Y Antonio Pappano, dirigiendo, en una grabación discográfica para la EMI (además de un recital y un disco con arias de Mozart). Así lo ha confirmado la propia Gheorghiu en una entrevista para qobuz:
Confirmez-vous le projet d’enregistrement d’Aïda pour EMI ? — Oui, avec Jonas Kaufmann encore et Antonio Pappano à la direction. J’ai aussi un projet de récital avec des airs très sérieux. Et peut-être un disque Mozart.
Probablemente, la de anoche fue la “prima” más tranquila de las óperas que se llevan representadas esta temporada en Parma (contando el Festival Verdi), si bien La Forza del destino, abría la Stagione Lirica, del Teatro Regio. Si bien es cierto que, antes si habían surgido problemas, como las sustituciones de Daniela Dessì por Dimitra Theodossiu , y Francesco Hong por Aquiles Machado.
Dimitra Theodossiu, que debutaba como Leonora, tuvo una noche irregular. Combinó momentos maravillosos, con pianos, medias voces… con un agudo estridente y abierto, que afearon su interpretación. Pero es una soprano con temperamento y personalidad, cosa que si consiguiera arreglar esos problemas, puede ser una buena Leonora. Aún así, hubo peticiones incluso de bis, para su “Pace, pace”.
Aquiles Machado, se encargó de dar vida a Álvaro (que creo que también debutaba). Bueno es un decir, porque cantó de forma monótona y rutinaria, sin transmitir absolutamente nada. Todo cantado en forte, porque no tiene la voz para el personaje. Vocalmente, no le encontré muchas diferencias con respecto a la última vez que le escuché, hará ¿2 años?, en La Leyenda del Beso, en el Teatro de la Zarzuela. Sigue teniendo el agudo abierto y desparramado, aunque intenta cubrirlo, no lo consigue. Me sorprenden los comentarios que he leído últimamente, sobre su recuperación vocal (algo así como lo de Alagna) porque como digo, yo no noté esa mejora. Lo único que ha cambiado, es su aspecto físico, que ha adelgazado muchísimo.
El barítono Vladimir Stoyanov, cantó Carlo di Vargas. Fue, junto a la Theodossiu, lo mejor de la noche. Tampoco es que fuera una interpretación que pasará a los “Annales verdianos”, pero en los tiempos que corren la verdad, es que no me disgustó. Es un barítono (vamos, no un señor que pone voz de barítono), que posee la voz para cantar el rôle, aunque Su Carlo no es que tuviera muchos matices. Aún así, se comió a Aquiles en el duo final.
El resto del reparto bastante horroroso, con un Scandiuzzi (Padre guardiano), que además de su emisión de gola, no dio una nota en su sitio. Muy olvidables, la Preziosilla de Mariana Pentcheva y el Fra Melitone de Carlo Lepore. (¿He dicho alguna vez que ODIO toda la parte de Preziosilla y Melitone?)
La dirección musical corrió a cargo de Gianluigi Gelmetti, que consiguió que la orquesta no sonara “chimpumpera” como en anteriores ocasiones, pero poco más…
De la puesta en escena, de esas que no molestan. Yo la verdad, es que cada vez más, les presto menos atención...
El reparto completo es el siguiente:
LA FORZA DEL DESTINO
Melodramma in quattro atti
su libretto di Francesco Maria Piave
dal dramma Don Álvaro o La fuerza del sino
di Ángel Perez de Saavedra Musica GIUSEPPE VERDI Edizione critica a cura di Philipp Gossett e William Holmes, the University of Chicago Press, Chicago e Universal Music Publishing Ricordi srl, Milano
Personaggi
Interpreti
Marchese di Calatrava
ZIYAN ATFEH
Donna Leonora
DIMITRA THEODOSSIOU
Don Carlo di Vargas
VLADIMIR STOYANOV
Don Alvaro
AQUILES MACHADO
Preziosilla
MARIANA PENTCHEVA
Padre guardiano
ROBERTO SCANDIUZZI
Fra Melitone
CARLO LEPORE
Curra
ADRIANA DI PAOLA
Un alcade
ALESSANDRO BIANCHINI
Mastro Trabuco
MYUNG HO KIM
Un chirurgo
GABRIELE BOLLETTA
Maestro concertatore e direttore GIANLUIGI GELMETTI Regia, scene, costumi, coreografia e luci STEFANO PODA Maestro del coro MARTINO FAGGIANI ORCHESTRA E CORO DEL TEATRO REGIO DI PARMA Nuovo allestimento del Teatro Regio di Parma
La grabación corresponde al AUDIO de la función, porque si habéis visto los videos, el streaming del video es bastante malo. Si alguien está interesado por el video, que lo pida y lo subiré.
A veces parece que el mundo de la ópera se divide entre "Dominguistas" y "Antidominguistas", o eso es lo que nos quieren hacer creer algunos. Me niego. Existe un grupo de aficionados , entre los que servidora se encuentra, a los que les gusta mucho Domingo en determinados personajes y en otros, pues como que no. Y también creo que en los últimos años, está haciendo cosas que no debería hacer, como por ejemplo, recurrir a papeles de barítono para seguir añadiendo rôles a la larguísima lista de personajes interpretados por el gran Domingo (porque sí, es grande). Que Plácido está a la vuelta de todo y puede hacer lo que le venga en gana, nadie lo discute, pero a veces parece que está prohibido valorar negativamente esos experimentos. En fin. ¡Ojalá tuvieramos en la actualidad un tenor como el Domingo, de los años 70!
Pero hablemos de la gala homenaje. Una gala en la que se echaron de menos muchos nombres... Y en los que sí estuvieron presentes muchos ganadores de Operalia, y algunos que no actuaron como Aragall, Elena Obratzova y Angela Gheorghiu. El programa fue el siguiente:
Primera Parte
Freudig begrüßen wir die edle Halle - Tannhauser - Coro y Orquesta del Teatro Real
Da geht er hin - Der rosenkavallier - Deborah Polaski
Ich sah das Kind an seiner Mutter Brust - Parsifal - Angela Denoke
Du bist der Lenz - Die Walküre - Anja Kampe
Au fond du temple saint - Pescadores de Perlas - Paul Groves y Bryn Terfel
Obertura - La Forza del Destino - Orqhesta Teatro Real
Credo in un Dio crudel - Otello - Juan Pons
O don fatale - Don Carlo - Dolora Zajick
Te Deum - Tosca - Bryn Terfel y Coro del Teatro Real
Segunda parte
Va pensiero - Nabucco - Coro y Orquesta del Teatro Real
Ella giammai m'amo - Don Carlo - René Pape
Qual fiamma avea nel guardo! - Pagliacci - Inva Mula
Nemico della patria - Andrea Chenier - Lado Atanelli
Sola, perduta, abbandonata - Manon Lescaut - Ainhoa Arteta
L'alba separa dalla luce l'ombra - Tosti - José Bros
Meine lippen sie kussen so heiB - Giuditta - Sonya Yoncheva
Tres horas antes del dia - La marchenera - Ana María Martínez
Madamina il catalogo e questo - Don Giovanni - Erwin Schrott
PLA-CI-DO (regalo de Tan Dun, estreno absoluto)
Tutto nel mondo è burla - Falstaff - Maite Alberola, Lado Atanelli, Raúl Gimenez, Paul Groves, Xavier Moreno, Inva Mula, Natascha Petrinsky, Juan Pons, Dolora Zajick, Miguel Ángel Zapater, Coro del Tetro Real.
De la primera parte, destacaron sobre todo La Zajick con su O Don Fatale, pese a un apurillo al final del aria; Terfel tanto en el duo de Pescadores como en el Te Deum y sorprendentemente bien Juan Pons en el Credo de Iago.
La segunda parte del concierto, comenzó con Pape y su aria de Felipe II. Pape sólo anduvo cómodo por el centro, rebuscando graves en la zona de abajo que no encontró (evidentes cambios en la voz, cuando engolaba y cuando dejaba de engolar), e intentó medias voces que no siempre salieron. Mula, perdidísima como Nedda. Arteta, pese a la evolución de su voz, de su sentimiento y emoción en Manon Lescaut, no puede cantarla; carece de los graves necesarios y la voz sufrió en la mayoría de subidas al agudo en el que se le descontrolaba el vibrato. Bros no está para cantar, ni Percy , ni Tosti, ni mucho menos el Rodolfo de Bohème, como le comentó a Albert Garceran en una entrevista. Ayer rozó el gallo en la canción de Tosti al querer dar un La; y es que esa voz está abierta y eso no se puede achacar a un resfriado. Sonya Yoncheva, una mezcla de Yoryu y Netre y última ganadora de Operalia, muy bien en la opereta. Y Erwin, salvo algún engolamiento, mejor que las últimas veces que lo he escuchado, aunque es de juzgado de guardia cómo terminó el aria. Lo de Tan Dun, pa´el que le guste
La sorpresa final para Plácido, fue la intervención de Teresona (showomantotal!!!!) que hizo emocionar a Plácido y al que le cantó el "Happy Birthday" a lo Marilyn.
Había una caja como de zapatos y la Maga de rodillas puso el disco tanteando
en la oscuridad y la caja de zapatos zumbó levemente, un lejano acorde se instaló
en el aire al alcance de las manos. Gregorovius empezó a llenar la pipa, todavía
un poco escandalizado. No le gustaba Schoenberg pero era otra cosa, la hora, el
chico enfermo, una especie de transgresión. Eso, una transgresión. Idiota, por lo
demás. Pero a veces le daban ataques así en que un orden cualquiera se vengaba
del abandono en que lo tenía. Tirada en el suelo, con la cabeza casi metida en la
caja de zapatos, la Maga parecía dormir.
De cuando en cuando se oía un ligero ronquido de Rocamadour, pero
Gregorovius se fue perdiendo en la música, descubrió que podía ceder y dejarse
llevar sin protesta, de legar por un rato en un vienés muerto y enterrado. La
Maga fumaba, tirada en el suelo, su rostro sobresalía una y otra vez en la sombra,
con los ojos cerrados y el pelo sobre la cara, las mejillas brillantes como si
estuviera llorando, pero no debía estar llorando, era estúpido imaginar que
pudiera estar llorando, más bien contraía los labios rabiosamente al oír el golpe
seco en el cielo raso, el segundo golpe, el tercero. Gregorovius se sobresaltó y
estuvo a punto de gritar al sentir una mano que le sujetaba el tobillo.
—No haga caso, es el viejo de arriba.
—Pero si apenas oímos nosotros.
—Son los caños —dijo misteriosamente la Maga—. Todo se mete por ahí, ya
nos ha pasado otras veces.
—La acústica es una ciencia sorprendente —dijo Gregorovius.
—Ya se cansará —dijo la Maga—. Imbécil.
Arriba seguían golpeando. La Maga se enderezó furiosa, y bajó todavía más el
volumen del amplificador. Pasaron ocho o nueve acordes, un pizzicato, y
después se repitieron los golpes.
—No puede ser —dijo Gregorovius—. Es absolutamente imposible que el tipo
oiga nada.
—Oye más fuerte que nosotros, eso es lo malo.
—Esta casa es como la oreja de Dionisos.
—¿De quién? El muy infeliz, justo en el adagio. Y sigue golpeando,
Rocamadour se va a despertar.
—Quizá sería mejor...
—No, no quiero. Que rompa el techo. Le voy a poner un disco de Mario del
Mónaco para que aprenda, lástima que no tengo ninguno. El cretino, bestia de
porquería.
El acontecimientoo tuvo lugar en el Teatro Verdi de Trieste, en 1945, cuando la soprano contaba con 23 años. ¡Increible cómo sonaba esa voz con sólo 23 años!.
Le acompaña el histórico Francesco Merli como el moro de Venezia.
Viva La Fenice! Es lo único que puedo decir después de haber visto y escuchado 3 conciertos de Fin de Año, que se han emitido por televisión, en las últimas 24 horas.
El de Dudamel/Garanca, lo pillé casi al final, desde que comenzaron con Carmen. Lo de Dudamel es de traca, si Bizet levantara la cabeza, le daba de hostias, seguro. Unos tempi rarísimos que a mi me mataron y creo que a Garanca también, que tuvo algún sustillo. Por otro lado sigo sin ver a Elina cantando Carmen, lo siento, yo quiero a una Carmen racial y "comehombres"; y Garanca no lo es. Aunque debe ser problema mio, por no ser un tio, o ser hetero, porque a mi verla "no me pone". Estuvo mejor en las carceleras, cosa que siempre agradezco a la mezzo letona, su apuesta por la zarzuela.
Lo de Dudamel y Falla, confirmó lo de Carmen. ¿Qué narices hace? de verdad, a mi este chico no me convence...
El del Teatro Real, fue de traca. Todavía no sé cuál era el hilo conductor de la gala/concierto si es que lo tenía... Horrible María Bayo, que no afinaba ni por casualidad y Jordi, pués eso, Jordi... Probablemente lo mejor de la noche, el ballet de Antonio Gades y su Carmen.
Y ayer, el de La Fenice. Me encanta esa orquesta, algo que ya pudimos disfrutar durante el Elisir de Albelo/Rancatore, y ayer dirigida por Harding, me volvió a confirmar. Además, cuenta con un buen coro. Un concierto "italiano" con Verdi, Bellini, Rossini, Donizetti, Puccini y en el que también se coló Mozart, reivindicativo de la cultura italiana, en el momento tan complicado que se está viviendo en Italia.
Los tres cantantes solistas, estuvieron en líneas generales, bien. Aunque Antonio Poli, no tuvo su noche. Es un joven tenor lírico de 24 añitos, con grandes posibilidades, un buen material, con pocos problemas técnicos (bueno, el consorte me diría, que esa "e" es para matarlo) y que yo creo que va a hacer una buena carrera (eso si, a ver si le mete algo de sangre en esa horchata que le corre por las venas). Pero anoche el "Parmi" se le atragantó. No sé si es que andava con algún problema físico, porque debería haber cantado "La danza" de Rossini y no lo hizo.
Creo que es la vez que mejor he escuchado a Desirée Rancatore. Hay algo de la Rancatore que no me gusta nada, y es que tenga 3 colores, uno para el grave, otro para el centro y otro para el agudo. Pero ayer su voz sonó más homogenea que en otras ocasiones y consiguió colocar los agudos y sobreagudos en su sitio, sin sonar gritados ni nada por el estilo. Sorprendidísima me dejó su "Follie, follie".
Luca Pisaroni, fantástico como siempre. Quizás se le podría reprochar cierto engolamiento, en su Fígaro, cosa que no entiendo básicamente porque no le hace ninguna falta.
En definitiva, un buen concierto, que me supo a poco, por su duración; y que alguien grabó y está disponible en youtube:
Pues al final, fue menoso verdicidio de lo que esperábamos (bueno, el consorte igual no opina lo mismo), lo que sucedió ayer en el teatrino de Busetto, territorio del maestro Verdi y del maestro Bergonzi (el mejor Foresto de la discografía).
El teatro, es pequeñísimo, con una capacidad para 250 espectadores, y eso se traduce también en el tamaño del escenario. Con lo cual, creo yo, debe ser bastante complicado para la puesta en escena (Agatarco, sabrá más de esto, puesto que ha trabajado en más de una ocasión en Busseto). Ayer se resolvió con unas proyecciones digitales en el fondo del escenario, que fueron las encargadas de situar la acción. La verdad es que en algunos momentos, parecía sacadas las imágenes del Age of Empires. El vestuario era una mezcla de Avatar, Xena la princesa guerrera y Star Treck, que no me convenció en absoluto. Y en cuanto a la dirección de los cantantes, fue divertidísimo (resultaba cómico) ver como salían y entraban a escena en medio de un aria, duo o cabaletta. Desde nuestra "maldad", pensamos que tenían preparadas bombonas de oxígeno en los laterales del escenario, que eran utilizadas por los cantantes en esas idas y venidas.
En cuanto a los cantantes, bastante jóvenes todos ellos, estuvieron bastante reguleros,
Attila, el bajo Giovanni Battista Parodi, fue probablemente el más flojo de la noche. Un bajo con problemas en su registro grave y en el agudo, quedando sólo salvable su centro, que también tendía a abrirse. Pero yo los he escuchado mucho peores.
Ezio, el tenor Sebastian Catana. Y pongo tenor y no barítono, porque este chico no es barítono. A pesar de ello, es decir esa voz baritonal artificial, tuvo mucho gusto fraseando, sabía que estaba cantando Verdi y así lo hizo.
Odabella, por Susanna Branchini. Salió e intentó cantar a lo Dimitrova
Pero Dimitrova sólo hay una y los webs y poderío de la búlgara, por mucho que esta chica intente imitarlos, no los tiene. Branchini, estuvo gritona toda la noche, con desfinaciones y caladas constantes, si bien es cierto, que fueron menos en el acto segundo y tercero. Pero es bruta, bruta, tanto cantando como interpretando por que los meneos que les pegaba a sus partenaires, tela. Vamos, casi acaba con Foresto en el duo.
Y por último, Foresto por Roberto de Biasio. Debe ser jodido cantar Foresto en "casa de Bergonzi" (aunque Don Carlo no se encontraba en el teatro y lo estaba viendo por la televisión, según declaró su esposa que fue entrevistada por TV PARMA). Tiene muy buenas intenciones y está en estilo, pero tiene también problemas y alguno gordo. Porque tiene la voz engolada (aunque no siempre), buscando sacar más voz de la que tiene (es muy ligero), pero lo más grave son los problemas de apoyo, que le descolocan la voz y pierde la impostación. Era una pena ver como cada vez que cantaba, le costaba unos segundos volver a colocar la voz, sobre todo en el Che non avrebbe il misero en la que no sabía hacer con ella. Donde estuvo más entonado fue en duo con Odabella, donde consiguió que no lo arrastrara la soprano, que iba fuera de tono.
La dirección musical a cargo del jovencísimo Andrea Battistoni, salvo algún momento chimpunpero, estuvo bastante bien, dirigiendo con garra y ritmo.
He leído esta mañana que Nina tiene el vídeo y no sé si lo subirá al blog. Yo sólo grabé el audio, porque la calidad de imagen es bastante mala.
Y por último, recordar el reparto completo:
Attila
Dramma lirico in un prologo e tre atti,
libretto di Temistocle Solera completato da Francesco Maria Piave,
dalla trilogia Attila, König der Hunnen di Zacharias Werner
Musica di GIUSEPPE VERDI
Personaggi Interpreti
Attila GIOVANNI BATTISTA PARODI
Ezio SEBASTIAN CATANA
Odabella SUSANNA BRANCHINI
Foresto ROBERTO DE BIASIO
Uldino CRISTIANO CREMONINI
Leone ZYIAN ATFEH
Duci, re e soldati unni, gepidi, ostrogoti, eruli, turingi e quadi, druidi, sacerdotesse, popolo, uomini e donne d’Aquileia, donzelle di Aquileia in abito guerriero, ufficiali e soldati romani, vergini e fanciulli di Roma, eremiti, schiavi
Maestro concertatore e direttore
ANDREA BATTISTONI
Regia
PIERFRANCESCO MAESTRINI
Scene e costumi
CARLO SAVI
Video proiezioni
ALFREDO TROISI
Luci
BRUNO CIULLI
Maestro del coro
MARTINO FAGGIANI
ORCHESTRA E CORO DEL TEATRO REGIO DI PARMA
Nuovo allestimento del Teatro Regio di Parma
Hoy es el turno de Attila: Attila
Dramma lirico in un prologo e tre atti,
libretto di Temistocle Solera completato da Francesco Maria Piave,
dalla trilogia Attila, König der Hunnen di Zacharias Werner Musica di GIUSEPPE VERDI
Personaggi
Interpreti
Attila
GIOVANNI BATTISTA PARODI
Ezio
SEBASTIAN CATANA
Odabella
SUSANNA BRANCHINI
Foresto
ROBERTO DE BIASIO
Uldino
CRISTIANO CREMONINI
Leone
ZYIAN ATFEH
Duci, re e soldati unni, gepidi, ostrogoti, eruli, turingi e quadi, druidi, sacerdotesse, popolo, uomini e donne d’Aquileia, donzelle di Aquileia in abito guerriero, ufficiali e soldati romani, vergini e fanciulli di Roma, eremiti, schiavi Maestro concertatore e direttore ANDREA BATTISTONI Regia PIERFRANCESCO MAESTRINI Scene e costumi CARLO SAVI Video proiezioni ALFREDO TROISI Luci BRUNO CIULLI Maestro del coro MARTINO FAGGIANI ORCHESTRA E CORO DEL TEATRO REGIO DI PARMA
Nuovo allestimento del Teatro Regio di Parma
Verdicidio: dicese del atentado contra la obra de Giuseppe Fortunino Francesco Verdi.
Y la verdad, es que he asistido a más de uno este fin de semana, que además se celebraba el cumpleaños del maestro.
En parte, la culpa ha sido mía. Tenía previsto asistir a la retransmisión de Das Rheingold, que desde el Met, se hacía en cine. Pero éste resfriado que llevo encima y la lluvia del sábado por la tarde, me lo impidieron. Tocó quedarse en casa y "tirar de radio y tele". Echando un vistazo a lo que se programaba, la verdad es que lo más interesante a priori, era el Otello que se retransmitía en directo desde París y que contaba con Heppner en el rôle principal. Heppner no es un tenor que me satisfaga en repertorio italiano pero me apetecía escucharlo. La verdad es que las cosas cuando van mal, siempre pueden ir a peor y así fue. Heppner iba a ser sustituído por Franco Farina...
Aún así, decido comenzar la escucha dando el beneficio de la duda... Pero todo era raro, esa orquesta sonaba extraña (dirigía Daniel Harding), como si servidora estuviera bajo los efectos del "dopping" de los medicamentos que lleva en el cuerpo... Sin embargo, el consorte que estaba a mi vera y que no se había tomado nada, confirmó mis impresiones. Y no era sólo la orquesta, el coro también estaba rarito.
Seguimos, llegaba el "Esultate". Se masca la tragedia. Farina roza el gallo en "nostra e del ciel è gloria!" y termina su entrada de forma "aseadita". Uff, estaba claro que estaba a punto de quitarlo, además en mezzo ponían Un Ballo in maschera (la del Real, con Marcelo Álvarez), con lo cual a las 20:30, se acababa este Otello para mi. Aún pude comprobar que la actuación de Franco Vassallo como Iago, iba a estar a la altura de Farina... orrore
Este Ballo, cuando lo escuché por radio en su momento, me pareció bastante malo, pero viéndolo el sábado, me pareció todavía peor.
Uff! y Vratogna es Rafa Mora haciendo de barítono.
Ayer, era el turno de I Vespri siciliani, que gracias a TV PARMA, se podía ver en directo por internet. Probablemente la mayor decepción del fin de semana. La primera, la pésima toma de sonido de la retransmisión, en la que parece que sólo había dos micrófonos y uno no funcionaba. Sólo se escuchaba bien a los cantantes cuando se acercaban al de la derecha:
Después la dirección orquestal. No se puede consentir, por ejemplo, que una de las mejores oberturas del maestro, suene a chimpumpera. No, eso debería ser un delito penado con cárcel.
Por cierto, escuchando la obertura me acordé de cierta situación. En un lugar cibernético dedicado a la ópera, alguien preguntó por la obra que sonaba en la cabecera de un conocido programa italiano. Otro miembro (con cierta fobia a los compositores italianos), de este lugar cibernético, respondió que se había recorrido todo el "interneté" y que no había conseguido identificarla. Otro salió diciendo que era la obertura de las Vísperas. Por arte de magia, el mensaje del que se había recorrido todo internet, desapareció sin dejar huella...
Pero volvamos a lo de ayer. Armiliato cascado no, lo siguiente. Voz engolada al máximo, voz abierta, tirando de falsete en algunos momentos, muy lamentable. Parece que al comienzo del acto V (yo corté en el descanso), anunciaron que sufría una indisposición (dolor de cabeza) pero que seguiría cantando. ¿El dolor de cabeza, provoca que se tenga la voz engolada? Pues no lo sabía. Lo que no sé es cómo va a cantar Otello...
Daniela Dessì, como que pasaba por allí. Totalmente descentrada, ida, como si con ella no fuera la película, no anduvo fina. Desde luego nada que ver con ésta:
Nucci, no tuvo su mejor noche (dejémoslo ahí), como Guido de Monforte. Y Prestia, como Procida, cánido total. Todavía sigo preguntándome cómo demonios se aplaudió el "O tu Palermo" ¡Y EN PARMA! ¿ESTAMOS CERCA DEL FIN DEL MUNDO?
Quien quiera hacerse una idea de lo que fueron estas Vísperas, tengo el audio de los 3 primeros actos (me negué a seguir escuchando tras el descanso): http://www.megaupload.com/?d=XFVYBTGH
La contraseña: zerlinetta.
Y por último, algo que no tiene nada que ver con Verdi: Viendo la campaña que desde el Teatro Real se estaba haciendo para vender entradas, con esos superdescuentos, sólo faltaba que las regalaran. Pues casi, casi, porque a mi me salió gratis ver el Mahagonny. La pasaron ayer tarde por mezzo, en concreto la función del día del estreno, la que dieron también en los cines. Pero ni en el twitter ni en el facebook del teatro se comentó nada. Y mira que me extraña, porque son unos hachas vendiendo las óperas...
Esta tarde, a partir de las 20.00h, se podrá seguir en directo la "prima" de I Vespri siciliani desde Parma, en TVPARMA: http://www.tvparma.it/diretta_tv.html
El reparto será el siguiente:
I Vespri siciliani
Opera in cinque atti, libretto di Eugène Scribe e Charles Duveyrier Musica di GIUSEPPE VERDI
Personaggi
Interpreti
Guido di Monforte
LEO NUCCI
Il Sire di Bethune
DARIO RUSSO
Il conte di Vaudemont
ANDREA MASTRONI
Arrigo
FABIO ARMILIATO
Giovanni da Procida
GIACOMO PRESTIA
La duchessa Elena
DANIELA DESSÌ
Ninetta
ADRIANA DI PAOLA
Danieli
RAOUL d’ERAMO
Tebaldo
ROBERTO JACHINI VIRGILI
Roberto
ALESSANDRO BATTIATO
Manfredo
CAMILLO FACCHINO
Siciliane e siciliani, soldati francesi Maestro concertatore e direttore MASSIMO ZANETTI Regia, scene e costumi PIER LUIGI PIZZI Coreografie ROBERTO MARIA PIZZUTO Luci VINCENZO RAPONI Maestro del coro MARTINO FAGGIANI ORCHESTRA E CORO DEL TEATRO REGIO DI PARMA
La carrera internacional de Celso Albelo parece haber entrado en una autopista por la que el joven cantante tinerfeño -en tantos sentidos heredero del gran Alfredo Kraus- circula con más prudencia que velocidad. Atento a cada uno de sus pasos, el tenor lagunero va enriqueciendo su repertorio con nuevos personajes, obteniendo paulatinos reconocimientos, como el obtenido en los V Premios Nacionales de la Lírica, y conquistando nuevos destinos.
Si todavía quedan escépticos, pueden frotarse los ojos o, mejor, graduar sus lentes porque Albelo no sólo repetirá la próxima temporada en el Teatro Real, sino que en el ciclo 2010-2011 le aguardan debuts en los principales santuarios de la lírica europea, desde el Liceo de Barcelona a La Scala de Milán, pasando por el Convent Garden de Londres, la Fenice de Venecia o los escenarios parisinos de La Bastilla y los Campos Elíseos. Desde Roma, donde esos días vuelve a investirse con las galas del Duque de Mantua, respondió a la siguiente entrevista:
Se encuentra en el festival romano que se celebra en las termas de Caracalla, representando "Rigoletto", o lo que es lo mismo reencarnando al duque de Mantua, caballo de batalla de muchos tenores. ¿Cuál es su visión del personaje? ¿Sigue a través de él la línea "krausiana" que guía su trayectoria?
Kraus siempre ha sido, para mí, referencia absoluta a la hora de afrontar los personajes. Entre ellos está, desde luego, el Duque de Mantua, pero es que además en esta ocasión tengo la oportunidad de cantar bajo la dirección del maestro Renzetti, que alguna vez dirigió a Kraus. Es fundamental para mí realizar un Duque elegante, basado en la palabra, remarcando las intencione y reguladores musicales que Verdi escribe, y así destacar ese carácter libertino, caprichoso pero a la vez aristocrático del Duca. He tenido la suerte de hacer muchas veces el papel con el gran Leo Nucci, quien compartiera escenario con Alfredo, y cada vez que nos encontramos para cantar esta ópera, Leo me indica ciertos matices que me ayudan a encontrar el camino. Sin duda, otra buena guía para mí.
En los próximos días regresa a España para atender dos compromisos en Galicia y Cataluña, donde además vuelve a reunirse con grandes voces que ya se han cruzado en su camino, caso de Desirée Rancatore.
Sí, regreso a Santiago de Compostela para cantar (el 4 de agosto) en la Gran Gala Lírica en el marco del Xacobeo Classics. Vuelvo por segunda vez este año al Xacobeo; la primera fue con un recital, acompañado al piano por Rubén Fernández, y junto a Mariella Devia. Esta vez compartiré escenario con Desirée, pero también con Cristina Gallardo-Dômas, Maria Guleghina, Marco Berti, Leo Nucci y María José Montiel. Todos cantaremos con la Filarmónica de Galicia, dirigida por Pietro Rizo. En Cataluña ya estuve, precisamente antes de viajar a Roma. Allí he interpretado "Don Pasquale", obra que abrió el Festival de Peralada. Formé parte de un elenco fantástico, que me ha permitido compartir un montón de cosas con cantantes como Carlo Colombara, Isabel Rey o Manel Esteve. Un marco incomparable, el Festival de Peralada. Uno se da cuenta por qué lleva tantos años siendo referencia en el ámbito de los festivales de verano en España.
Antes del verano cosechó un nuevo triunfo con "La sonámbula" en el Festival de Ópera de Las Palmas. ¿Sigue considerándola una de sus plazas propicias?
Sí, porque es como jugar en casa? Ellos (por los organizadores del festival) tienen una gran tradición operística, manejan la temporadas con un rigor artístico importante y facilitan mucho las cosas a los artistas, de ahí la calidad que cada año muestran en sus espectáculos. Con "La Sonnambula" pude apreciar el cariño de la gente, el respeto hacia mi trabajo. Hicimos cuatro funciones, y si no se registraron llenos completos en todas ellas, poco faltó. La próxima temporada volveré con "L'Elisir D'amore", una producción del festival que espero nos depare otro buen momento. Por añadidura, siguen contando conmigo para el futuro. ¿Cómo no la voy a considerar una de mis plazas?
Si no ha cambiado de opinión, Giancarlo del Monaco le tenía en mente para un futuro proyecto en el festival Ópera de Tenerife. Incluso se ha barajado montar una ópera de tema canario o con voces canarias. ¿Está al tanto?
Sinceramente, no lo sé? El último proyecto fue un concierto, pero por diversos problemas no se pudo concretar. En cuanto a lo de la ópera canaria, no tengo ni idea, ni si se hará con voces canarias o sin ellas; preciso, además, que las voces canarias pueden hacer obras canarias o de repertorio. Obviamente, me encantaría cantar en Tenerife, pero desearía presentarme con obras que hago en otros lugares, las que tengo en repertorio o aquellas otras que quisiera incluir próximamente en él: intentar dar en el Auditorio lo mejor de mí con aquellos roles que mejor se adapten a mi momento vocal. Esperemos que dejen hacer al maestro Del Monaco y quiera contar conmigo.
¿Apoyaría una eventual fusión de los festivales líricos de Tenerife y Las Palmas?
Sinceramente, creo que no es un proyecto viable y, en mi modesta opinión, ni aconsejable.
Su palmarés también se va ampliando poco a poco, de hecho viene de obtener un importante reconocimiento en los V Premios Líricos. ¿Qué supone para usted y cuándo cree que, al menos a este nivel, se dejará de verle como cantante revelación?
Si, este año me han dado el premio revelación en los Premios Líricos Nacionales por mi interpretación de Lord Arturo Talbot en "I Puritani", en La Coruña. Un reconocimiento que me hace especial ilusión, ya que se trata de un papel muy complicado, era la primera vez que lo representaba en España y lo hacía en mi otra casa: el Festival de Ópera de La Coruña. Que me reconozcan de esta manera es muy emocionante y de agradecer. Emocionante para mí también, porque entre los galardonados de este año están nombres como Leo Nucci, José Van Dam o Nina Stemme, grandísimos, obviamente, y no como revelaciones (ja, ja, ja). Nucci obtuvo el premio al mejor cantante masculino por su "Rigoletto" en el Teatro Real, donde yo hacía el Duca; Nina Stemme logró el reconocimiento a la cantante femenina y Van Dam, a toda su carrera. Supongo que superar la condición de revelación será cuestión de tiempo. Es normal que me cataloguen así, no llevo muchos años cantando; apenas comienzo a hacerlo. Lo importante es mantener la regularidad y conservar las ganas de seguir aprendiendo .
La temporada 2010-2011 promete ser decisiva: "L'Elisir D'amore" en La Fenice de Venecia; "Pagliacci" en La Scala de Milán y, de nuevo, "La sonámbula", esta vez en el Covent Garden de Londres. ¿Comienza a ver cumplido un sueño?
En realidad, el sueño se empezó a cumplir desde el momento en que pude dedicarme profesionalmente a la música. Eso, de por sí, ya es un sueño. Llegar a cantar en escenarios importantes y con profesionales que te exigen un alto nivel implica mayor responsabilidad, pero también serenidad, estudio y la confianza en uno mismo que permita cumplir las expectativas. Ante la posibilidad de debutar en La Scala, bajo la batuta del maestro Daniel Harding y con una nueva producción, no caben otras sensaciones que la de la emoción y la seguridad de que te lo pasarás bien haciendo buena música. También me siento un privilegiado por llegar al Convent Garden bajo la dirección de Daniel Oren, con un titulo y un autor ("Sonnambula", Bellini) que están dentro del mas puro bel canto. Espero dar lo mejor de mí para agradecer esta ocasión que me brinda la ópera de Londres.
Liceo y Teatro Real también le aguardan. ¿Con qué producciones?
En el Real de Madrid hay un proyecto para cantar con Ana Netrebko, pero todavía debemos esperar. En el Liceo, hay dos títulos en agenda: "Il Pirata", de Bellini, y una vez más "La Sonnambula". Ambas cosas se están trabajando y aún debemos esperar para poder hablar con más calma de directores, compañeros de reparto, escenografía?
En Francia, concretamente en la Ópera de La Bastilla, le espera "La hija del regimiento". ¿Qué espera de ese desafío habida cuenta la tradicional exigencia del público parisino y la peligrosa "ligereza" del teatro de Donizetti, en el que tantos naufragan?
Como en todos los retos, espero que con trabajo y dedicación llegaremos a buen puerto. Complicación añadida es presentarse en París con una opera en francés, pero, como siempre he dicho, si existe algún secreto éste es el estudio y el sacrificio. Donizetti -y en especial "La hija del regimiento"- es uno de los autores al cual mejor se adaptan mis características vocales. De este compositor he cantado "Maria Stuarda", "L'Elisir D'amore" o "Lucia de Lammermoor" y siempre me he encontrado cómodo. También en París, pero en los Campos Elíseos, contemplo cantar "La Favorita", del mismo Donizetti, "Don Giovanni", de Mozart, y algo más, pero aún es pronto para adelantarlo.
Sin dejar Francia, ¿le tienta la Grand Opera, en la que Kraus hizo pocas pero memorables incursiones?
Me encantaría poder abordar con garantías los papeles masculinos de "Werther", "Manon" o "Romeo e Giulietta", óperas que con una normal evolución vocal deberé cantar. Y una vez más tendré que tomar como referencia al maestro. Del repertorio francés he cantado "Lakmé" en Tokyo y "Los pescadores de perlas" en Trieste. Guardo magníficos recuerdos de ambas experiencias.
Volverá a reunirse en Londres con Antonio Pappano, interpretando al pescador de "Guillermo Tell", un personaje que tampoco es nuevo para usted. ¿Ha pensado explorar el catálogo de Rossini o no se considera una voz plenamente rossiniana?
Exacto, en octubre estaré en Santa Cecilia de Roma bajo la batuta del maestro Pappano, con un "Guillermo Tell" que además será grabado. Si bien ya canté el pescador en Roma y en el Concertgebouw de Ámsterdam (además de interpretar el Stabat Mater de Rossini en el Festival de Pésaro, dirigido por Alberto Zedda), pienso que mis características vocales y mi trabajo más profundo van dirigidos hacia autores más plenamente belcantistas como Bellini y Donizetti. El canto rossiniano exige dotes que creo no tener y, en cierta medida, no van en la misma dirección del trabajo que estoy realizando.
Pappano le dedicó elogios a su paso por el Festival de Música de Canarias. ¿Qué relación le une al maestro italiano y cómo trabaja con el cantante?
Antonio Pappano tiene una energía especial, trabaja al 200 por cien en cada sesión y es capaz de sacar lo mejor de sus intérpretes en todo momento. Se trata de un hombre paciente y a la vez exigente, una figura cuya forma de concebir la música te permite aprender muchos pequeños detalles. Me alegra que haya querido contar conmigo otra vez para este "Guillermo Tell" y estoy igualmente contento por cantar en el Covent Garden, teatro del cual es director musical.
Hablando del Festival de Música de Canarias, sus organizadores apuestan finalmente por usted con los tres recitales que ofrecerá a comienzos de 2011.
Será justo después de mi paso por Milán. Para mí resulta una invitación muy especial dentro de un año especial, entre otros motivos porque me brindará la oportunidad de actuar en el teatro Leal de mi ciudad, La Laguna. Acompañado al piano por Rubén Fernández, haremos un poco de todo: canción española, zarzuela y ópera. Debo decir que desde que Candelaria Rodríguez llegó al cargo de directora artística, mostró un interés especial en contar no sólo conmigo, sino con los canarios mas internacionales en este ámbito.
A estas alturas, ¿puede hablarse en su caso de un repertorio firmemente asentado? ¿Hacía qué papeles y obras piensa orientar su carrera en el futuro?
A estas alturas... Bueno, como dije antes, acabo de empezar, pero creo tener claros los papeles que mejor se adaptan a mi momento. Son justo los que hago: Ernesto, de "Don Pasquale"; Nemorino, de "L'Elisir"; Leicester, de "Maria Stuarda"; Elvino, de "La Sonnambula"; Arturo, de "I Puritani"; Nadir, de "Los pescadores de perlas"; el Duca de "Rigoletto" y otros, pero siempre en la misma línea. Siempre hay sitio para más, pero eso debe ir aflorando en razón de cómo madure tu instrumento y tus capacidades, y como este oficio es un continuo evolucionar, el tiempo dirá. Hablando de Donizetti, roles de tenor que incorporaré relativamente pronto serán los de "Lucrezia Borgia", "Anna Bolena" y "Linda de Chamounix". Hablar de un plazo más largo sería teorizar demasiado sobre la evolución vocal. Prefiero concentrarme en lo inmediato y profundizar en estos papeles.
Kraus abrió la entrevista y Kraus la cierra. El gran tenor canario hablaba a veces de los sentimientos de ansiedad, soledad y peligro que acometen al cantante sobre el escenario. ¿Cree, con Kraus, que el espíritu se fortalece en la lucha contra la adversidad, que ésta saca del cantante recursos insospechados incluso para sí mismo?
Este tipo de sensaciones son muy personales. Supongo que cada uno de nosotros las pasamos y gestionamos de manera diversa. Aunque pueda parecer lo contrario, es una vida llena de soledad y ansiedad, aspectos que pueden volverse en tu contra si no te acostumbras rápido y sabes tratar con ellos. En cierto sentido, es lo mas difícil de esta carrera. Elegir esta vida ha sido decisión mía: poder trabajar y realizarse con ella es, en sí, un privilegio. Mi enfoque artístico, junto con el amor y el cariño de mi familia, suponen para mí el apoyo más preciado. No olvidemos que tal como está la situación económica actual, con tanta gente pasando dificultades de todo tipo, nosotros, aun con nuestros miedos, ansiedades y todo lo demás, somos afortunados por tener trabajo, y, encima, realizarnos en un oficio que amamos.
Ha fallecido hoy, a los 94 años, el GRANDÍSIMO barítono italiano Giuseppe Taddei.
Un auténtico barítono (no como muchos que actualmente, "ponen" voz de barítono), fraseo ejemplar, línea de canto impecable, heredero de los grandes barítonos italianos del pasado... Grande interpretando a Verdi, Puccini... pero sobre todo ejemplo de lo que debería ser un BARÍTONO MOZARTIANO.
Hacía tiempo que no leía una estupidez tan grande. Resulta que Miuccia Prada, la diseñadora de Miu Miu y Prada, es la encargada del vesturario del próximo extreno de Attila en el Met (con Vargas, Urmana, Abdrazakov, Muti a la batuta); y se ha descolgado con unas declaraciones en las que se negaba a tener como extras, a mujeres rellenitas porque ella sólo viste a modelos. Yo me pregunto qué va a hacer con Urmana, porque la soprano lituana no viste una talla 38 precisamente...
Lo peor de todo es que en el Met, se están haciendo nuevos castings para los extras.
“The great event of the evening was Jenny Lind´s apperance and her complete triumph. She was a most exquisite, powerful, and really quite peculiar voice, so round, soft and flexible”. Estas son las palabras que la reina Victoria le dedicaba a Jenny Lind en su diario, el 22 de abril de 1846.
Johanna Maria Lind (Estocolmo 6 de octubre de 1820-Malvern, Worcestershire, 2 de noviembre de 1887), conocida como Jenny Lind, fue una de las sopranos más importantes de todos los tiempos. Apodada como “El ruiseñor sueco”, obtuvo gran celebridad en su tiempo, gracias a sus interpretaciones operísticas, en Europa y en América, donde adquirió una extraordinaria popularidad gracias a una gira iniciada en 1850. También desarrolló una importante tasca filantrópica.
Lind era hija ilegítima de una maestra de escuela, Anna Marie Felborg, que se casó con Nikla Lind, después del nacimiento de Jenny.
Lind destacó desde muy jovencita por su voz. A los 9 años, la doncella de Mademoiselle Lundberg, la bailarina principal de la Ópera Real Sueca, la escuchó cantar. Al día siguiente regresó acompañada por Lundberg, quien le consiguió una audición por la que fue aceptada en la Escuela del Teatro Real. Lind estudió con Herr Croelius, el maestro de canto del Teatro Real.
Comenzó a cantar sobre un escenario con 10 años, y a los 17 era la favorita de la Ópera Real de Suecia. A los 20 ya era miembro de la Academia Real Sueca y cantante de cámara del rey de Suecia. Su primer gran papel, fue el de Agathe , en Der Freischütz, de Weber en 1838. Fue recibida por toda Europa con un éxito arrollador, a pesar de su miedo escénico. Entre 1841 y 1842, estudió ópera francesa e italiana con Manuel García en París, aunque también se dice que las clases con García se debían más bien a ciertos problemas vocales que fueron corregidos por él. García obtuvo el reconocimiento de la Universidad de Estocolmo y del rey de Suecia.
En el año 1843, hizo una gira por Dinamarca, en la que conoció a Hans Christian Andersen. El escritor danés se enamoró de ella, pero no fue correspondido. Jenny Lind le inspiró en algunos de sus cuentos como “El ruiseñor”. En su autobiografía, Andersen cuenta su relación con Lind:
Tengo que remontarme al año 1840. Un día, en el hotel de Copenhague en que vivía, leí en el tablón de anuncios entre los nombres de otros huéspedes de Suecia, el de Jenny Lind. Ya por entonces sabía que era la primera cantante de Estocolmo; aquel mismo año había estado en el país vecino, donde me habían dispensado toda clase de honores, y me pareció oportuno ir a ponerme a disposición de la joven artista. Todavía no se la conocía fuera de Suecia, afirmaría incluso que pocos debían ser los que conocían su nombre en Copenhague; me recibió muy cortés pero distante, casi fría; dijo que estaba viajando con su padre por el sur de Suecia y que se habían acercado a conocer Copenhague. Nos despedimos como dos desconocidos y a mí me dio la impresión de una persona corriente que caería pronto en el olvido. En otoño de 1843, Jenny Lind, estaba de nuevo en Copenhague; mi amigo Bournonville, el gran maestro de ballet, que tenía una mujer encantadora, hija de un pastor sueco y amiga de Jenny Lind, me contó que estaba en la ciudad y que guardaba grato recuerdo de mí; ahora había leído mis obras y tendría mucho gusto en saludarme. Me llevó a verla pidiéndome que le ayudara a convencerla de que aceptara cantar en el Teatro Real. Subimos a ver a Jenny Lind y esta vez no me recibió como a un extraño sino que me estrechó la mano cariñosamente y se puso a hablar de mis obras y de Frederika Bremer, que era también muy amiga suya; pronto recayó la conversación sobre su aparición en Copenhague, pero Jenny Lind se mostró muy asustada de la idea: “Todavía no he cantado nunca fuera de Suecia y allí son todos tan amables conmigo que me moriría si cantase en Copenhague y me patearan. No me atrevo”. Yo le dije que naturalmente no podía juzgar cómo cantaba, porque no la había oído, y que tampoco conocía su talento dramático, pero que estaba seguro de que tal como estaban las cosas en Copenhague, con un poco de voz y ciertas dotes para la escena le bastaría para tener éxito; que pensaba que debía intentarlo. Así, gracias a los esfuerzos de Bournonville, el público de Copenhague pudo gozar de uno de los mayores acontecimientos teatrales de su vida. Jenny Lind era una verdadera revelación en el reino de las artes; su maravillosa voz, llena de frescura juvenil, llegaba a los corazones de todos. La autenticidad de su canto daba una fuerza especial a sus interpretaciones. Luego dio un recital de canciones suecas. Fue algo tan asombroso y encantador que uno se olvidaba de que estaba en la sala de conciertos, hechizado por la fuerza de las melodías populares en aquella voz que era todo feminidad marcada por el sello inmortal del genio. (…) Al año siguiente estuve en Berlín; un día vino a verme el compositor Meyerbeer y empezamos a hablar de Jenny Lind; él le había oído cantar las canciones suecas y se había quedado asombrado. “Pero, ¿cómo actúa? ¿cómo dice las réplicas?”, me preguntó y yo lo expresé mi gran fascinación. Me dijo que a lo mejor iba a traerla a Berlín, que la cosa se estaba negociando. Y, en efecto, actuó en Berlín, asombrando y entusiasmando a todos, y desde Alemania su fama se extendió a toda Europa. (…) Yo he visto hacer Norma a las más grandes figuras pero por mucha emoción y arte que pusieran en el papel, ninguna me ha fascinado como Jenny Lind. Su versión me parece la más conmovedora y auténtica. Norma no es una italiana furiosa, sino la mujer ofendida, la mujer que tiene corazón para sacrificarse por una rival inocente. La mujer a la que, en un momento de arrebato, puede ocurrírsele la idea de matar a los hijos del amante infiel pero que, al mirar a los inocentes a la cara, se siente desarmada. Jenny Lind cantaba en sueco, los demás en danés y las dos lenguas hermanas se fundían bellamente sin molestar al oído. En La Hija del Regimiento, donde hay bastante diálogo, el sueco hacía, incluso, especialmente elegante. ¡Y qué manera de actuar! Aquello ya no era arte, sino la realidad misma. Nunca se ha visto en escena nada más auténtico. Lo que allí se muestra es una muchacha salvaje, criada en un campamento, pero cada uno de sus movimientos le sale a relucir el encanto, la nobleza innata. No hay duda que La Hija del Regimiento, y La Sonnambula son dos grandes creaciones de Jenny Lind, nadie puede comparársele en estos papeles. Con ellos reímos y lloramos y, al abandonar la sala, nos sentimos como quien sale de la iglesia, convertidos en personas mejores. Mendelsohn me dijo en una ocasión “En siglos no se había dado un ser así”.
Lind, como Amina
Durante la mayor parte de la década de 1840, Lind trabaja sobre todo en Alemania, especialmente con Felix Mendelssohn en Leipzig, y en Viena. Viajó a Londres en 1847, donde a su primera actuación, en presencia de la reina Victoria en el Teatro de Su Majestad, el 4 de mayo de 1847, interpretando el papel de Alice en el Robert le diable, de Meyerbeer.
Mendelssohn estuvo presente en este debut, y su amigo, el crítico H.F. Chorley, que estaba junto a él, escribió “he visto como escribo la sonrisa con la que Mendelssohn, cuyo placer por el talento de mademoiselle Lind era ilimitado, volviéndose y mirándome como si una carga de ansiedad hubiera salido de su mente. Su adhesión al talento de mademoiselle Lind como cantante era desbordante tanto como eran su deseos de que ella tuviera éxito.
Mendelssohn trabajó con Lind en varias ocasiones y escribió para ella óperas como Lorelei, basada en las leyendas de doncellas del risco sobre el Rin de igual nombre que no llegó a terminar. También incluyó un Fa agudo en su oratorio Elijah (“Hear Ye Israel”) pensado para la voz de Lind. Aunque ella no interpretó dicha parte hasta después de la muerte del compositor, en un concierto en diciembre de 1848.
Una declaración jurada del marido de Lind, Otto Goldschmidt, que se conserva actualmente en el archivo de la Mendelssohn Scholarship Foundation en la Royal Academy of Music de Londres, describe la petición de Mendelssohn a Lind en 1847 (cuando ésta aún no estaba casada) para fugarse con él a América. La declaración, aunque de conocimiento público, no es actualmente mostrada por la Mendelssohn Scholarship Foundation, a pesar de las peticiones realizadas para hacerla pública.
En julio de 1847, Lind protagonizó el estreno mundial de la ópera I Masnadieri, de Verdi, en Londres. Sus éxitos en esta época incluyen una gira por Gran Bretaña e Irlanda, así como actuaciones en el continente, haciéndose extremadamente popular y rica.
Lind se convirtió también en una conocida filantrópica, de causas culturales y humanitarias. En enero de 1849, realizó un concierto en Norwich, organizado por la Sociedad Coral de Norwich. Tanto le gustaba la ciudad, que se quedó e hizo un par de conciertos gratuitos, cuya recaudación sirvió para la creación de un hospital para niños enfermos.
En el verano de 1849, visita a Chopin en París. Chopin se encuentra gravemente enfermo y en mala situación económica. También se dice que mantuvo una relación sentimental con él.
En ese 1849, P.T. Barnum conoció el éxito de Lind, y de las masas de público que era capaz de atraer. Antes de eso, Barnum había visitado Europa con su principal atracción, General Tom Thumb. Aunque no había escuchado a Lind, sabía que las salas de conciertos se llenaban de público cuando ella cantaba, y que no era conocida sólo como cantante, sino por su virtud y caridad. En octubre de 1849, Barnum le encargó a un corresponsal inglés, John Wilton, que localizara a Jenny Lind y le hiciera una oferta. Lind quería fundar nuevas escuelas en Suecia, y la oferta de Barnum le podría proporcionar el dinero que necesitaba. Lind aceptó la oferta de Barnum: 1.000$ por noche (más gastos), por más de 150 conciertos en los EE.UU. Ella impuso además, los servicios de Julius Benedict, un director de orquesta y pianista alemán, con el que había trabajado en Inglaterra; y al barítono italiano Giovanni Belleti. Barnum se gastaría 187.500$ en llevar a Lind a Estados Unidos.
En agosto de 1850, antes de que Lind abandonara Inglaterra, Barnum le organizó un par de conciertos en Liverpool. Un crítico pagado por Barnum para cubrir los conciertos, describió el entusiasmo del público y su pesar por la marcha de la cantante. Esta crítica circuló por Europa y por América una semana antes de que Lind llegara a Nueva York, el 11 de septiembre de 1850. Alrededor de 40.000 personas acudieron a darle la bienvenida a la estrella. La campaña de marketing había funcionado.
Tras una reorganización del contrato y después de 93 conciertos por Estados Unidos, Barnum ganó unos 250.000$ y Lind unos 500.000$, donando gran parte de ese dinero a obras de caridad en EE.UU. incluyendo 1.000 $ para la contrucción de una iglesia en Chicago. Los dos primeros conciertos fueron dos actuaciones benéficas en Nueva York, el 11 y el 13 de septiembre de 1850 en el Castle Garden Theatre, hoy conocido como Castle Clinton, en los que se recaudaron 10.141$ y 14.200$.
Castle Garden
En septiembre Lind donó 5.000$ a su amigo el sueco Poly Von Schneidau, para que comprara una nueva cámara fotográfica para su estudio en Chicago y que serviría para sacar las primeras fotos de Abraham Lincoln.
Durante su estancia en los Estados Unidos, el 5 de febrero de 1852, Lind se casó con el pianista Otto Goldschmidt. El matrimonio regresó a Europa en mayo de 1852, estableciéndose en Inglaterra, donde tuvieron a tres hijos.
Lind abandonó su carrera artística cuando regresó a Europa, aunque continuó interpretando obras religiosas sobre todo de Bach. Pero ella se centró en sus obras filantrópicas y en la enseñanza de canto en la Royal College of Music. Su última actuación tuvo lugar en Düsseldorf, el 20 de enero de 1870, cantando el oratorio compuesto por su marido, “Ruth”.
Joan Sutherland, la que podemos considerar como la soprano que más se acercó a las características vocales de la soprano sueca, dedicó un disco a Jenny Lind
La relación entre Barnum y Lind, y esa gira de conciertos, inspiró la creación de un musical, “Barnum”, estrenado en 1980. En la actualidad se está llevando a cabo una versión cinematográfica de dicho musical, cuyos protagonistas son Hugh Jackman, que será P.T. Barnum y Anne Hathaway dando vida a Jenny Lind.